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La Tierra está rodeada por una capa invisible de gases, principalmente nitrógeno, oxigeno y dióxido de carbono, llamada atmósfera o simplemente “ esfera del aire “, que permite la vida de hombres, animales y plantas. Esta deja pasar la luz y el calor del Sol, pero impide el paso de las radiaciones peligrosas que proceden de esta enorme bola de gases incandescentes que gira por el espacio.
Desde el inicio de la Era Industrial se desarrollan una serie de actividades sobre la superficie terrestre que provocan grandes cambios entre los componentes atmosféricos.
Estas actividades derivadas de nuestros sistemas de vida y el desarrollo industrial que ello conlleva no solo son mas notables en torno a las grandes ciudades, sino que han adquirido una dimensión planetaria amenazando con cambios climáticos, efectos sobre la salud de los seres humanos, sobre la vegetación y la fauna. Además provocan la acidificación de las aguas continentales y de los suelos de los que todos dependemos.
Es un fenómeno difícil de cuantificar, heredado de generaciones anteriores y al que la población actual contribuye de manera significante incrementando cada día más sus efectos, amparándose en la creencia inicial de que los recursos naturales son inagotables y que la degradación del Medio Ambiente es un mal menor que debe ser soportado por los pueblos en pro de su desarrollo económico.
Este punto de vista está cambiando poco a poco ante la evidencia cada vez más clara de que la conservación del Medio y de los recursos naturales es una cuestión de supervivencia del ser humano.
Por eso necesitamos un cambio fundamental en el entendimiento de las relaciones del ser humano con el Medio Ambiente.
EDUCACIÓN & TIERRA trabaja por este cambio en pro de un desarrollo más sostenible
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